Essaouira, La Orden del Ibis Negro.
Capítulo XXVIII


¿Cómo era posible físicamente aquel cambio en el texto? ¿Qué podría ser LCF?

Primero examinaron la textura de la tinta. Quizás la humedad del ambiente, quizás ellos mismos podían haberlo transformado con su tacto.
¡No era real aquella experiencia! No lo querían expresar, pero querían buscar una explicación racional, científica, que sabían muy bien ellos que no existía.

Otra incógnita era el anagrama, LCF.

Títulos de libros, obras de arte, movimientos políticos, religiosos, nada.

Llegaron a pensar que, en la bebida que tomaron, habría sido disuelta alguna sustancia que les hubiese encaminado a un estado de ensoñación. Pero más bien esa reflexión lo que hacía era encubrir sus verdaderos temores. Algo fuera de la naturaleza física de las cosas les estaba forzando a caminar por un lugar desconocido.

Pero, ¡ellos eran investigadores, personas que trabajaban con datos, con analogías, con axiomas, con sintaxis, es decir, con la razón!

Entonces Cordelia se atrevió a hablar: Moriarty, ¿Recuerdas aquella reunión de estudio en París? En una de las ponencias reducidas a 4 miembros, se le daba título a la misma con la expresión: ” La transmutacion y el cambio en el estado de éxtasis. Fenomenología“. Allí se explicaba cómo era posible, a través de un estado de vigilia, que objetos físicos cambiasen de posición e incluso que los textos de estudio se transformasen y variasen su redacción. Tú y yo nos mostramos reticentes. El tiempo parece que les ha dado la razón… El fin último de ese cambio es trasladarnos un mensaje. Somos depositarios de una misión: mantener el orden interno del mundo. Ese orden que muy pocos elegidos conocen.

En ese instante, una sombra blanca apareció debajo de la puerta. Era el extremo de un papel. Moriarty lo recogió. Los dos observaron el texto.

L. C. F.

Lu Ci Fer.

Ahora, ¡también en audio!

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